jueves, 20 de noviembre de 2014

Comercio Internacional

COMERCIO EXTERIOR Y ACTIVIDAD
ECONÓMICA DE COLOMBIA EN EL
SIGLO XX: EXPORTACIONES
TOTALES Y TRADICIONALES

GRECO **
INTRODUCCIÓN
La economía colombiana es pequeña en términos internacionales y moderadamente
abierta. Por ello, sus relaciones con el resto del mundo han sido de la mayor importancia
para definir sus rasgos estructurales y su dinámica. Aún si consideramos, como lo hicimos
(y estimamos) previamente1
, que la tasa de crecimiento del producto real agregado
depende, en el largo plazo, del avance técnico y de los ritmos de crecimiento del capital y
de la fuerza de trabajo, cabe suponer que el cambio técnico, la acumulación de capital e,
incluso, la evolución de la fuerza laboral han sido procesos dependientes en buena medida
de las características y evoluciones de nuestros principales “socios” comerciales y de los
rasgos propios de nuestras relaciones con ellos2
.
Nuestra forma básica de relación externa a lo largo de los siglos XIX y XX ha sido
el comercio exterior.
Tanto la estructura de comercio exterior vigente a fines del siglo XIX como su
evolución posterior se han supeditado, grosso modo, a “leyes” económicas que rigen el comercio internacional. La teoría básica al respecto es conocida: la de las ventajas
comparativas. Estas se asocian a diferentes dotaciones nacionales de recursos productivos3
.
De acuerdo con la teoría mencionada, los elementos determinantes de nuestros
patrones de producción y comercio internacional también lo son de nuestros costos de
oportunidad; estos son menores en las actividades que tienen los usos más intensos de los
factores productivos de mayor abundancia relativa. En Colombia, a lo largo del siglo XX,
los factores productivos relativamente abundantes fueron los recursos naturales y la fuerza
laboral de baja calificación4
. Y, en realidad, un elemento común de nuestras exportaciones
e importaciones tradicionales ha sido el hecho de que, en general, reflejan tal abundancia
relativa y, de manera concomitante, la escasez relativa de capital físico y humano (y
dominio tecnológico)5
. Pero las estructuras de la producción y del comercio exterior
colombiano también reflejan la barrera natural asociada al asentamiento de considerables
grupos poblacionales en zonas mediterraneas de montaña, hecho que ha impuesto altos
costos de transporte.
Una descripción de nuestras exportaciones e importaciones, como se hará en éste y
los capítulos siguientes, permitirá hacer evidente el alto grado de pertinencia de la teoría
mencionada6
. Aún así, otros factores, algunos que son ampliaciones de la teoría, otros extraños a la teoría o inconvenientes para la sociedad si se juzgan con ella, han contribuido
a modelar nuestros patrones de producción ycomercio exterior. El más sobresaliente entre
estos últimos ha sido el proteccionismo7
.
De acuerdo con Luis Ospina Vásquez (Ospina 1974), sería posible interpretar la
historia económica colombiana, con poco error, usando una clave: las tensiones entre las
fuerzas del libre-cambio (sintetizadas por la teoría básica) y las proteccionistas. Las fuerzas
proteccionistas son de variada índole: el recurso (ocasionalmente de efectos transitorios) a
soluciones fáciles ante crisis fiscales o de balanza de pagos, la respuesta a intereses de
grupo y la influencia de ideologías críticas de la teoría básica8
.
Tal vez lo mejor sería reformular la tesis de Ospina en términos modernos, haciendo
referencia a las tensiones entre las fuerzas y corrientes de pensamiento pro-mercado y las
intervencionistas. Estas últimas no sólo se han dejado sentir en el terreno de la protección al
producto destinado al mercado doméstico sino también, como se verá más adelante, en lo
referido a la producción y venta en rubros significativos de las exportaciones colombianas.
Las tensiones han producido, entre otras cosas, oscilaciones (irregulares) en los
grados de apertura de la economía. Con todo, la tendencia de largo plazo ha sido hacia la
integración cada vez mayor de la economía colombiana con el resto del mundo. A lo largo
de este capítulo y en los dos siguientes se expondrán con algún detalle los aspectos más
sobresalientes de la relación entre los patrones y evolución de nuestro comercio exterior y
el desempeño y cambio estructural de la economía colombiana. Al hacerlo se presentará la
oportunidad para apreciar la utilidad de la clave mencionada en el párrafo anterior.
Con el intervencionismo estatal se ha buscado, en varias ocasiones, cambiar la
estructura productiva a favor de una más industrial y menos basada en los recursos
naturales, argumentando que la industrialización es un motor de progreso. Aunque casi todos los argumentos intervencionistas implican la defensa de un
arancel (u otra barrera) de duración transitoria, muchas de las medidas defendidas con tales
argumentos han sido perdurables a causa, poca duda cabe, de los intereses favorecidos y de
que varias de las llamadas “industrias nacientes” estaban condenadas desde su inicio a
llevar una vida artificial a la sombra de la protección estatal9
.
El último episodio notable de la tensión entre las fuerzas intervencionistas y las
proclives al funcionamiento del mercado fue el proceso de “Apertura” iniciado al final de la
administración Barco y profundizado durante el gobierno Gaviria. Probablemente faltan
unos años más, y un mayor acopio de información, para hacer un balance definitivo de los
beneficios y costos sociales de este episodio, y, en general, del proceso de integración
paulatina de Colombia a la economía mundial.
En las secciones siguientes presentamos una visión general de la evolución de las
exportaciones totales a lo largo del siglo XX, y de las correspondientes a las principales:
café, oro, petróleo y banano. Al final del capítulo discutimos el tema de la relación de las
exportaciones totales con la producción a lo largo del siglo XX.
Otros aspectos del comercio exterior colombiano será abordados en dos capítulos
posteriores. En el capítulo 3 comparamos el grado medio de apertura de la economía
colombiana y su nivel de desarrollo con los de un conjunto amplio de países, analizamos la
estructura y la dinámica de las importaciones y sus factores determinantes. El capítulo 4 se
concentra en el examen de las llamadas exportaciones no tradicionales.

2. EXPORTACIONES TOTALES: UNA
MIRADA INICIAL
Según Ocampo, Colombia no avanzó mucho en materia económica a lo largo del
siglo XIX: la economía del país a finales de éste no tenía grandes diferencias con la del
período colonial. La producción, en ese entonces, se desarrolló en condiciones de una
“autonomía relativa” frente a la mundial10.
Tal como se observa en el Gráfico 1 y en la Tabla 1, aún ya bien iniciado el siglo
XX, en 1913, la participación de las exportaciones en el producto colombiano era bastante
inferior a la de los principales países latinoamericanos. Al finalizar el siglo XX la economía
colombiana había dejado de ser un ejemplo de aislamiento, pero, en términos comparativos,
su situación era intermedia, superándola, en participación de exportaciones, México, Chile
y Venezuela.
La tesis anterior se puede defender con los datos de Maddison (1995), pero también
se sostiene con otros. En efecto, la relación exportaciones/PIB es superior si se mide con
nuestros propios datos (en dólares corrientes) aunque tiene la misma tendencia que la
calculada con los de Maddison (que son en dólares constantes.